Manual de Joyería Taurina

Samuel Parra

Una mesa repleta de libros avanza como la Falla de San Andrés, es irregular, torna a la derecha hasta formar una herradura, me separa de mi interlocutora, jamás los libros habían hecho una frontera en una cochera donde no cabe más que el papel y el dióxido de carbono que disparo desde mi escopeta gutural.

Herradura de libros.

Ella, se llama Flor Campos; yo, me dicen el gordito de los lentes de viejito, apodo que le debo a un reportero cuyo nombre rinde honor al poeta Nezahualcóyotl.

Viente minutos antes le dije a mi pareja —Ahorita vengo, voy a la calle. Tan pronto arranqué el auto, me dirigí a buscar la Librería Évora en la Colonia Lomas del Mar, especialmente en el puerto de Mazatlán, donde no pasa nada, suena la tambora y todos son felices sin cubre bocas.

El viaje duró menos de quince minutos, apenas apagué el carro le dije a mi cuerpo —Apearse boludo de mierda. Disculpe usted el vocabulario, es el efecto de leer a escritores argentinos como Nicolás Ferrano o Kike Ferrari a quienes mi madre ya les hubiera reventado la parte saliente y prolongada de la cara; llámese hocico, léase novela negra.

Compré un refresco para calmar mi sed, quizá el agua era la opción más saludable pero la coca es la cola. ¿O la onda? Le pregunté a Flor por los libros, la aceptación de los clientes y el deseo de que su negocio crezca en este tiempo de irse y venirse virulento. Me quité el cubre boca un momento para darle un trago a la bebida, ella aprovecho para decirme que quizá me conocía de algún lado.

El botín.

Ni ella ni yo estábamos seguros pero internet sí. La red informática nunca falla. ¿Y cómo es esto posible? Bueno, terminamos la conversación, me fui de ahí con la tarea de buscar un dato que refrescará mi memoria: un grupo de jóvenes que protestó contra las corridas de toros.

Sin poner de cabeza a San Antonio, le prendí su veladora a San Google, después de teclear en el buscador “protestan en mazatlan contra corridaa de toros noroeste.com” apareció el milagro. La bendición de Silicon Valley creó un portal en el tiempo digital. Una mano amiga nos empujó hasta el año 2008, una nota informativa que publicó Periódico Noroeste el 30 de enero cuya cabeza decía “Marcharán contra corrida de toros”.

Primero, me sorprendió que Internet conservara esa joya prehistórica digital, la red social facebook estaba en pañales y YouTube se estrenó en México con el video de un gordito regiomontano que lo tumbaron a un arroyo desde un tronco a modo de puente. Segundo, yo no recordaba ese suceso, al mes escribía más de cincuenta notas entre boletines, entrevistas, artículos, crónicas, coberturas de eventos, “declaracionitis” y muchos etcéteras.

Volviendo a la librería, Flor me dijo que Noroeste fue el único medio de comunicación que anunció previamente la marcha y también estuvo en la cobertura.

La marcha se realizaría cuando el rejoneador Pablo Hermoso de Mendoza y Gastón Santos se presentasen en la Plaza de Toros Eduardo Fontanet.
Bajo el nombre de Manifestación Taurina, los jóvenes inconformes hacieron un llamado a los activistas ecológicos de Mazatlán para unirse a esta protesta hacia las corridas de toros. “Queremos concientizar a la gente para que se preocupe por la naturaleza, somos un movimiento pacífico y la libertad de expresión nos protege”. Alrededor de 24 miembros integraban este grupo de mazatlecos, seguidores de la música punk, la resistencia de izquierda e ideologías de líderes como Ernesto “Che” Guevara. Por cierto, ya se murió Fidel Castro.

Exterior de la librería Évora. Se ubica en calle Río Évora 204, a tres locales de una iglesia. No me pregunten el nombre, no voy a Misa.

Ese viaje cuántico, donde rompimos el tiempo y el espacio, nos aterrizó a un universo paralelo donde las Leyes de la Física solo obedecen a un “Manual de Joyería Fantástica”. Este es un libro, autoría del Escritor Juan José Rodriguez, aquí no hay toros pero sí un recorrido fantástico por las historias detrás de piedras preciosas y minerales. La obra se desprende de otro libro, es decir un hijo no reconocido fuera del matrimonio literario y que quedó huérfano por un tiempo hasta que fue impreso, una partera editorial lo maquiló en una edición especial.

Es curioso, al final la historia retorna a su génesis. Antes de irme, y darle la última rastra a los libros, encontré la joya de la corona: retomar una amistad perdida en el tiempo. Me llevé dos libros (Desagüe, de Diego Rodríguez Landeros) y prometí ayudar a promover esta librería de barrio.

Concluyo que las fallas geográficas son cicatrices de la tierra; internet es la ramera de Babilonia y ya dejé de ver gente muerta.

Publicado por Huérfanos de Saturno

Somos crítica del mundo en que vivimos y crítica de la literatura, crítica de la crítica y esa crítica es creadora siempre. La crítica del lenguaje se vuelve creación de un lenguaje.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Crea tu sitio web con WordPress.com
Empieza ahora
A %d blogueros les gusta esto: