Diego Rodríguez Landeros: Caminante entre la vida y la muerte

Por Samuel Parra


¿Existe un decreto o decálogo para vivir en armonía con el ambiente? Estás en problemas si eres escritor porque sobre tus hombros caerán muchos complejos: un entorno surrealista, una cruda cosmovisión del hoy y un subjetivo pasados que se rehúsa a irse. Entonces, no existe tal cosa, ni guía o método que dote a un Escritor de salva vidas.

Lo que sí hace Diego Rodríguez Landeros es revelar manías, obsesiones, traumas y clichés tan monótono incluso monstruosos de lo cotidiano como una caminata, el “outfit” perfecto de un artista o ser un creador portátil. Esto lo hace en su libro “Nadie es tan desvergonzado como desea”. Después de leerlo, puedo comentar que todos los temas giran en dos polos ocultos: la vida y la muerte.

Encuentro polvo entre las hojas de mis libros, las teclas de una computadora y el retrato de mis padres, cuando se casaron hace 40 años. Unieron sus vidas, a través de la fe católica, para amarse y respetarse, en la salud y la enfermedad hasta que la muerte los separé. Las actas de nacimiento, son nuestra identidad oficial; las actas de bautizo, aseguran que un Presbítero nos quitó el pecado original, cometido por los primeros padres según la Biblia, Adán y Eva; el acta de defunción, nos deslinda de responsabilidades, porque estamos muertos y, en proceso, de ser polvo otra vez. El significado de la muerte así quedaría explicado por un notario público, interesado en los honorarios de un testamento, y un Cura, deseoso de llevar nuestra alma al paraíso.

¿Por qué me interesa ensayar sobre la muerte? Mi respuesta es la misma si me pregunto ¿Por qué me interesa ensayar acerca de la vida? Porque ambos temas me intrigan. Todos opinan lo mismo: “Venimos a este mundo porque tenemos una misión”. ¿Y qué sucede con los embarazos no deseados? Esos ciudadanos, en proceso de gestación, nacerán porque alguien no utilizó preservativo, además pidió a su novia una “prueba de amor”. Ese discurso es viejo, cansado e ignorante. Yo ensayo de la muerte porque, según la ciencia, nadie ha resucitado, después de morir por cinco días y que haya declarado “Existe el cielo, existe el infierno o sólo hay oscuridad”.

Propongo que la muerte es un salto al vacío. Nadie tiene la certeza sobre qué ocurre con nosotros cuando morimos. La materia orgánica desaparece, pero nuestro ser pensante, aquello que llamamos alma. ¿Existe? ¿A dónde va? Y si no existe ¿Qué queda de nosotros?

Pero la religión católica opina lo contrario. Imaginemos un enfrentamiento, a la derecha están más de 2 mil años de historia cristiana, desde que Jesús nació, vivió, fue crucificado y resucitó al tercer día. Los católicos esperan lo mismo, vivir después de morir. A la izquierda, de este duelo, están los ensayistas clavados con una idea: No hay nada más, después de la muerte. Y, quien escribe este ensayo, se mantiene fuera del centro pero sin soltar las dos posturas porque “nada” se ha comprobado, ni del punto de vista religioso ni científico.

Para ensayar sobre la muerte me relajo, escucho a las grandes bandas de jazz y sus solistas. Arthur Wilson es el primero de mi lista, canta “As time goes by” o “Conforme el tiempo pasa”, lo acompaña un pianista. La letra de la canción dice así: “It’s still the same old story, (Es todavía la misma vieja historia), “a fight for love and glory”, (Una pelea por amor y gloria), “a case of do or die”, (Un caso de actuar o morir), “the world will always welcome lovers”, (El mundo siempre aceptará a los enamorados), “as time goes by.”, (Conforme pasa el tiempo). Esta melodía la escuchamos en la película “Casablanca”, en pocas palabras explica el significado de vivir o morir. Queremos amar y ganar, todo a la vez, alguien nos lo impedirá porque es la misma historia conforme pasa el tiempo.

“Todos van hacia el mismo lugar; todo viene del polvo y todo retorna al polvo”(1). Esta manera de pensar, sobre la vida y la muerte, fue escrita en “El Eclesiastés”, también se le conoce como «Libro del Predicador», es un texto del Antiguo Testamento, la Biblia. Se pregunta cómo afrontar la vida, ya que nada en ella es seguro excepto la muerte. Reflexiona sobre la incertidumbre que rodea al saber humano.

El saber humano, es adentrarse a la filosofía, tener un ramillete de “saberes” para ordenar los principios generales que organizan el conocimiento de la realidad (2). Aun así no estamos conformes con las ideas que cada filósofo puede dar sobre la vida. Vayamos a los “Diálogos de Platón”, en la obra de Fedón. Dos personajes entablan una conversación, Equécrates pregunta a Fedón si él estuvo presente cuando, Sócrates, bebió veneno en la cárcel. Fedón responde que sí y narra cómo ocurrieron los hechos. Quienes conocieron a Sócrates, y la historia misma, él desde joven se preparó para la muerte porque era inevitable.(3) Fedón, quien fue su discípulo, reconoció que sintió una emoción extraña cuando su maestro murió. Sócrates marchó, su alumno llamó a esa despedida “destino divino”(4), o cierta suerte. La figura retórica murió, pero dejó un legado de conocimiento que lo inmortalizó. Consiguió la inmortalidad, no carnal pero sí en conocimiento.

La música sigue sonando, me inspira a continuar el ensayo, busqué una imagen para escribir sobre la muerte y encontré un cuadro colorido, tumultuoso por la cantidad de íconos y figuras que lo rodean. Es “El triunfo de la muerte” pintado por Pieter Brueghel, en 1562. La imagen representa una batalla donde no existe la tregua, el color rojo predomina sobre tierra, montañas y mares donde acontece esa batalla. Los clérigos, están en una esquina, resguardados del peligro. Los cruzados ponen sus escudos, al frente, para que sólo algunos entren a un galerón, a modo de protegerse ahí dentro. Hay un rey que sangra en el suelo, caballos delgados hasta los huesos y un cielo gris adorna el panorama. No existe una pincelada de optimismo en su obra, los tonos claro oscuros condicionan la depresión, pensar que nada es posible y que la vida nos acabará pagando caro. Es una pintura y puede influenciar emocionalmente en uno, es la muerte adornada en colores.

El arte así nos pinta a la muerte. Hay otra alternativa, como reír gracias a José Guadalupe Posada y sus grabados. Él sí se mofó de la muerte, no pudo contra ella pero mientras vivió aprovechó esa espantosa figura, la transformó en un sonriente esqueleto. La famosa “Catrina”, le puso un sombrero de falda ancha y caída, adornó su tocado con flores y plumas. A otras calaveras les pintó bigote. Los esqueletos vestían traje formal, además fumaban puro. Era un sentimiento de nación, el artista plasmó a los mexicanos como cómicos y la muerta era el material de sus chistes.

¿Es la muerte el fin absoluto del ser? La definición de absoluto, según la RAE, es que existe por sí mismo (5). No podemos existir por nosotros mismos, podemos ser autos suficientes, depender de nosotros y nadie más. No podemos aparecer de la nada y decir “estoy vivo”. Sí podemos afirmar que somos reales y verdaderos, haciendo caso a la definición de “existir”. Lo que es irreal y falso no existe. ¿Y cómo probamos la existencia de un dios superior a nosotros? ¿Con fe? No es suficiente creer cuando los cuestionamientos nos golpean la cara, es necesario tener pruebas contundentes para afirmar la razón de esa fe. Pero otros dicen que para creer, no es necesario ver.

¿Es la muerte el principio de otra vida? El ser existe siempre por amor de sí mismo. “Mientras está siendo”, hasta su fin, se comporta en relación al poder ser (6). Nuestro ser está entre un mundo material y otro ontológico, es una parte de la metafísica basada en el ser general y sus propiedades trascendentales… es el “paraíso” para los católicos, porque su existencia es valiosa cuando viven y mueren. Basado en el ensayo “Ser y tiempo”, de Martin Heidegger, cita a la desesperanza como un motor que tiene el ser para anticiparse a sí, quiere decir que estamos en la búsqueda constante de un hecho que, a veces, no sabemos que es real pero no desistimos.

¿Por qué el hombre intenta vencer a la muerte? No sabemos de dónde venimos, ni cómo llegó a nosotros el mundo que nos rodea. Tenemos un enorme deseo de conocer los por qué y para qué. “Sustentar la existencia materialmente” (7), esa idea ha cosquilleado al intelecto de los hombres y mujeres por muchos años. El español Miguel de Unamuno propuso esta idea, en sus palabras da una respuesta a la existencia del hombre. Es un principio de unidad y un principio de continuidad. Es la formación de sociedades, a partir de grupos sociales identificados como sí mismos que, en su propia vida, marquen un antes y un después. Esto dejará un legado que, ni la ciencia, ha podido recrear: el amor de nuestros seres queridos y su deseo de recordarnos.

Y lo que determina a un hombre, lo que le hace un hombre, uno y no otro, el que es y no el que no es, es un principio de unidad y un principio de continuidad, reitero.

Si pulverizan nuestros huesos, serán polvo. Si evaporan nuestra sangre, será gas. La carne se transforma en pan, a los gusanos les sabrá apetitoso esta transmutación, si no ocurre comerán carne descompuesta. Volvemos al polvo, esencia de estrellas y el infinito cosmos encima de nosotros. Resulta arduo recorrer este camino, siempre acompañado de la muerte, un caminante incómodo que es la sombra de todos aunque la luz del sol no ilumine nuestro día.

Para el final dejé a Friedrich Nietzsche. Aposté la conclusión de este ensayo a su escrito “El anticristo”. Hilar el significado de la muerte prometió deshacer este término, se descompuso en sus distintas facetas: a través de la religión, la ciencia, el arte y la sociología. Se justificó porque este acontecimiento produce distintas reacciones y emociones, morir no es exclusivo de nadie. La muerte y la vida son el reflejo del comunismo puro: se reparte igual y cada quién hace lo que quiera con su parte. Nietzsche ensaya sobre el cristianismo, desnuda ese pensamiento teológico, explica la existencia del ser basada en la superioridad, pero bajo un ejemplo provocativo que nadie sigue. Jesús murió como había vivido y predicado: no para redimir a los hombres, sino para enseñar cómo hay que vivir (8).

¡Que nadie duerma en Pekín! Hasta que la princesa Turandot adivine el nombre del atrevido pretendiente, porque respondió sus tres enigmas y se salvó de ser decapitado. Giacomo Puccini también desafió al destino, “Nessun dorma”, un aria del acto final de la ópera “Turandot”, quiere imponerse como un ser absoluto sobre los ciudadanos de Pekín, una voluntad sobre otra, como la voluntad de vivir o morir. Tomar decisiones nos hará diferentes, dejarles el camino a otros se transforma en la desesperanza de Martin Heidegger.

Lamentamos la muerte de un ser querido, nos preguntamos a dónde está, retomamos “Los Diálogos de Platón”. Responder la existencia del ser, es parafrasear a Miguel de Unamuno. León Trotsky, recordó una vieja copla cuando escribió su ensayo “Fuera las manos de Rosa Luxemburgo”: A veces las águilas descienden, y vuelan entre las aves de corral. Pero las aves de corral jamás se remontarán hacia las nubes (9). Podemos continuar nuestra existencia, preguntándonos por qué vivimos y cuál es nuestra misión, probablemente nos llene de satisfacción buscar las respuestas y, aunque no las encontremos, habremos de sentirnos satisfechos. Porque en este mundo ya existen muchas aves de corral.

Las letras de Diego Rodríguez Landeros caminan entre la vida y la muerte. Me inclino por los sonidos argentinos, escucho “Milonga del ángel” y me causa nostalgia. Prefiero a Carlos Gardel, dejo de teclear, abandono mi ensayo y él canta: “Por una cabeza, si ella me olvida, qué importa perderme, mil veces la vida, para qué vivir”.

Fuentes bibliográficas y digitales

1

Eclesiastés, capítulo 3. Antiguo Testamento. Fuente de Internet:www.vatican.va/archive/ESL0506/__PMS.HTM

2

Definición de “Filosofía”. Fuente: www.rae.esDICCIONARIO DE LA LENGUA ESPAÑOLA – Vigésima segunda edición

3

Diálogos de Platón. Obra, Fedón. Fuente: www.librodot.com

4

Plato’s: Thought in the Making, Cambridge, 1965, páginas 105 y sigs.

5

Definición de “Absoluto”. Fuente: www.rae.esDICCIONARIO DE LA LENGUA ESPAÑOLA – Vigésima segunda edición

6

Ser y tiempo. Martin Heidegger, (1927), Traducción, prólogo y notas de Jorge Eduardo Rivera

Edición electrónica de www.philosophia.cl/ Escuela de Filosofía Universidad ARCIS.

7

Ensayo: Del sentimiento trágico de la vida. Miguel de Unamuno www.infotematica.com.ar

8

Ensayo: Friedrich Nietzsche. Capítulo 35. Fuente: www.librodot.com

9

Apéndice C. “Fuera las manos de Rosa Luxemburgo”, por León Trotsky. Ediciones digitales Izquierda Revolucionaria Transcripción de Célula2 Edición revisada, abril 2008.

Publicado por Huérfanos de Saturno

Somos crítica del mundo en que vivimos y crítica de la literatura, crítica de la crítica y esa crítica es creadora siempre. La crítica del lenguaje se vuelve creación de un lenguaje.

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