Una novela de mujeres cuyo final tú lo decides

Por Humberto Vela

Presente en la mayoría de las listas que raqueaban a las mejores novelas del 2020, “Las maravillas” de Elena Medel, no llegaba a las librerías mexicanas, hasta que al fin, la semana pasada me la encontré en Gandhi. No me preguntes el por qué, porque no tengo respuesta, pero me salté de la lista a muchas novelas para leerla, y así, de bote pronto, reconozco que su lectura me ha descolocado e incomodado a ratos.

No recuerdo que esperaba, salvo que había leído maravillas de la novela, y por ende de su autora, Elena Medel. Quizá porque es la primera novela que publica, no me imaginaba toparme con una lectura exigente, que me retara tanto como lector. “Las maravillas” podrá parecerte todo, menos la obra de una primeriza, aunque tenga algunos detalles sin relevancia que me chirriaron un poco.

Elena Medel (1985-) es poeta, ensayista, editora y entró por la puerta grande a la novela con “Las maravillas”, que fue galardonada con el Premio Francisco Umbral al Libro del Año 2020 en España, dotado con 12 mil euros -le han de haber caído de perlas con esta pandemia- y un trofeo/obra artística de Alberto Corazón, que ha de estar adornando su biblioteca.

Elena Medel nació en Córdoba, aunque reside en Madrid. Es autora de los libros de poesía Mi primer bikini, Tara y Chatterton, reunidos en Un día negro en una casa de mentira (Visor, 2015), y de los ensayos El mundo mago (Ariel, 2015) y Todo lo que hay que saber sobre poesía (Ariel, 2018). Dirige la editorial de poesía La Bella Varsovia. Además del Francisco Umbral, ha obtenido el XXVI Premio Loewe a la Creación Joven y el Premio Fundación Princesa de Girona 2016 en la categoría de Artes y Letras.

Relato sobre tres generaciones de mujeres, que transcurre durante los últimos 50 años en España, “Las maravillas” es, sin duda, y antes que nada, una historia sobre el feminismo, pero su alcance va más allá: aborda asuntos como el activismo sindical, la irresoluble lucha de clases, la pobreza y hasta les da un ligero coscorrón a los arribistas sociales. También es la historia de una familia: de sus circunstancias y sus diferencias; sobre sus cargas y sus expectativas; acerca de sus decisiones y responsabilidades.

La contraportada menciona que la novela trata sobre el dinero, sobre la falta de dinero, sobre la precariedad, y sí, la historia de María, Carmen y Alicia gira alrededor del dinero, de las carencias, de las ambiciones y los deseos insatisfechos. Historia de tres mujeres trabajadoras, diligentes, laboriosas y entronas, pero que ambicionan lo que no puede adquirir.

Historia de una abuela, una madre y una nieta distanciadas por los avatares de la vida. María, madre soltera, tiene que dejar a su hija Carmen recién nacida encargada a su madre y a sus hermanos, Chico y Soledad; Carmen, viuda joven, la hija de María, sobrina de Chico y Soledad, la madre de Alicia y de Eva, a la muerte del marido, pragmática y realista, se arremanga la camisa, se deshace de lastres sociales y hace lo que puede por sobrevivir junto a sus hijas; Alicia…

Alicia: interesante personaje, que comparte el protagonismo de la novela con su abuela María, porque lo que es Carmen, su madre, parece una figura fantasmal, un personaje en la sombra, que se difumina entre la simpatía y solidaridad que me provocó María, y la animadversión y rechazo que a ratos me causó Alicia.

Novela con una estructura de ida y vuelta, con saltos temporales que arranca y termina el 8 de marzo del 2018; contada con un ritmo narrativo a ratos lento, y por momentos agitado; las historias de María y Alicia son narradas de manera alternada, con una prosa seca, rasposa, impropia quizá de una poeta, pero que funciona, porque en la historia que nos cuenta, no aparecen príncipes azules, y por tanto, no guarda parecido con cuentos de Hadas ni de Cenicientas.

Historias de mujeres trabajadoras, que ambicionan lo que no pueden comprar; novela sobre la fragilidad de los lazos maternales; libro sobre la supervivencia, sobre la desigualdad, sobre la infancia como destino; relato con múltiples lecturas, donde tú tendrás que elaborar la propia; sin duda, lectura que habrá que tenerse en la lista. ¡Te leo!

Publicado por Huérfanos de Saturno

Somos crítica del mundo en que vivimos y crítica de la literatura, crítica de la crítica y esa crítica es creadora siempre. La crítica del lenguaje se vuelve creación de un lenguaje.

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